Sin goles no hay paraíso

Belgrano tuvo varias situaciones para marcar, pero volvió a empatar. Fue 0-0 ante San Lorenzo.

“Ya ni me acuerdo cómo era festejar un gol”. El comentario se dejó oír durante la retirada rauda de la multitud que volvió a colmar el Villagra, mientras desde la platea emergían aplausos tibios. Belgrano volvió a empatar. Ante San Lorenzo, fue su quinta igualdad en serie desde que arrancó el año y la cuarta sin abrir el marcador. En 450 minutos de juego apenas pudo convertir uno. Y así, aunque las centésimas indiquen que todavía se puede, le resultará imposible sostenerse en la categoría.

Es cierto. No había en la previa ningún antecedente que hiciera presagiar un buen juego: ocho partidos sin ganar para Belgrano (ahora son nueve), nueve sin alegrías para San Lorenzo (llegó a 10); y penúltimo puesto compartido, aunque con obligaciones diferentes: al Ciclón lo presionaba su condición de “grande” y sus hinchas hastiados de tanta decepción; y al Pirata su magro promedio y esa lucha que en Alberdi tiene a todos atragantados, con una mezcla de angustia y bronca contenida.

“Estoy preocupado como todo hincha de Belgrano. Estamos jugando al borde del precipicio. Es fundamental sacar tres puntos, no importa cómo. Hoy (por ayer) hay que ganar como sea”, había declarado “el Luifa” Artime en la previa, durante una entrevista con Radio Mitre. Y su pensamiento era el de todo el pueblo celeste. Pero en la cancha hubo una clara demora en receptar la urgencia: se vio un equipo atado en el primer tiempo y otro con mucho corazón, a falta de fútbol, en el complemento.

El brazo veloz

Cuando desde la tribuna se cambió el reclamo de más actitud a los jugadores por el ensordecedor “yo te quiero vos, sos mi vida”, el equipo se contagió y fue al frente como pudo. Después de un par de sofocones, entendió que era su momento y generó varias situaciones. La mayoría mal resueltas por los delanteros (un sector de la cancha en el que perdió a Matías Suárez y no se reforzó como debía).

Sin embargo, una vez más, Belgrano terminó siendo víctima del brazo veloz de un juez de línea ansioso. A los 23 minutos del segundo tiempo, cuando Novillo definió como el delantero que fue en las inferiores de Huracán de barrio La France, estaba en la misma línea que el defensor azulgrana que lo habilitaba. Fino, pero error al fin. Llamativo; no por el error en sí, sino porque no se trató de un hecho aislado: hace apenas una semana la “B” había sufrido lo mismo en Tucumán, ante San Martín. Curioso, porque la recomendación que tienen los asistentes es no levantar la bandera si los invade la duda.

No vale la pena mensurar cuánto le hubieran servido al Pirata los cuatro puntos que se le escurrieron en los últimos dos partidos, en el marco de una lucha en la que cualquier ventaja puede ser decisiva. Ya está. La terna encabezada por Darío Herrera se metió en el túnel, envuelta en insultos. De las 10 “finales” que tenía por delante cuando empezó el año, a Belgrano ya se le escaparon cinco y el triunfo no llega. Pero la lucha, que es cruel y es mucha, seguramente será hasta el final. 

 

Escrito por Mundo D


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