Para gritarlo con ganas, piratas

Belgrano ganó su primer partido del torneo. Sobre el final convirtió Techera e hizo "estallar" al Gigante de Alberdi.

 

Tanto sufrimientos tuvo premio en la noche de Alberdi para Belgrano: logró sumar de a tres por primera vez en el torneo al ganarle a Barracas Central por 1 a 0. Tuvo ese sabor del desahogo, de sacarse las presiones de encima en todos los sectores y porque la gente al fin se fue sonriente. Y los jugadores también porque parece que aprendieron que en la categoría se juega con los dientes apretados, sin dar ventajas y “mordiendo” en todos los sectores.

Fue un partido cargado de tensión, de esos que se juegan en esta categoría en la que cada detalle es clave. Esos partidos en los que hay que meter primero, aguantar segundo y jugar después cuando hay espacio. Son triunfos que apuntalan las ilusiones, que alimentan la esperanza y que le dan aire a todos los que forman el mundo Pirata, porque aflojan tensiones.

La primera etapa del partido de anoche en el Gigante arrancó con vértigo en favor del local. Porque en tres minutos tuvo dos tiros de esquina a su favor y Gómez tapó un remate tremendo de Noir que hizo ilusionar a la multitud. Pero ese protagonismo del Celeste se empezó a diluir por su falta de precisión en los metros finales del campo, allí creció la visita y los nervios de la gente que le pedían más factor “H” a los futbolistas.

Barracas Central se dio cuenta que había muchas fisuras en el juego del Pirata y desde los pies de Valenzuela se adueñó de las contras. En tres oportunidades quedó muy cerca de marcar el juvenil. Almeida se equivocó seguido, Rivero resolvió casi siempre mal, Luján no pudo desbordar en ninguna y Sequeira fue más Sequeira que nunca, con esa paz que enerva al estadio.

Belgrano se equivocó en los balones al área, en la transición defensa ataque y cuando la perdió en el medio fue el “Guapo” el que se puso de cara al gol y por un Rigamonti atento terminó con su arco en cero.

Escucharon a la gente

La gente pidió garra y lo mejor de la noche fue que los de corto escucharon a la multitud pedir algo, alentar hasta rabiar después y empujar para que nada quede guardado. Entonces en el segundo tiempo, fue el Pirata el dueño de todo. Los nervios en el ambiente eran muchos y el adversario se metió unos metros más atrás, cuestión que no le dio la chance de marcar en el primer parcial.

El empate estaba bueno para los visitantes y era poco para los locales. El empuje empezó a llevar a Barracas Central unos metros más atrás y el gol deambuló sobre la valla de Gómez, pero siempre la puntada final falló e hizo pensar que no sería posible quedarse con los tres puntos. Valenzuela ya no fue el desequilibrante del primer tiempo, se empezó a cansar y para suerte del Pirata se desconectó del juego, tanto que recién entró en escena en la jugada previa al gol local. Allí Matos lo dejó solo, pero su tiro se fue, como en el primer tiempo, junto al poste.

Luego de un pase de Luján (otra asistencia como en el gol de Vegetti en la primera fecha), Techera la tiró de zurda contra las cuerdas y el gol desató la locura en las tribunas. Porque en una semana en la que la bronca se apoderó de todos, el triunfo es un bálsamo que ayuda a alimentar la ilusión.

Es cierto que no fue un partido brillante, pero en esta divisional jugar es complicado. Porque los árbitros se hablan todo, los rivales hacen tiempo y jugar de “guapo” es una religión. En ese panorama, cuando el gol llegó, allí entró en escena esa faceta del conjunto local. Porque las piernas para recuperar se multiplicaron y la comunión entre los de afuera y los de adentro se marcó a fuego. Porque en las tribunas la gente rugió y en el terreno los de corto metieron para mostrar que hay cojones para salir adelante luego del flojo arranque.

Hubo señales positivas en el Pirata y eso es bueno más allá del triunfo. Lo de Noir en el primer tiempo, lo de Luján en el segundo, lo de Bernardello a lo largo del partido, las ganas de Luna en el final y el meter de todos... También debe estar puesto en el pedestal del triunfo el aprovechar la chance que se le presentó a Techera, porque el “diminuto” la clavó y sabe que fue un tanto que le puede dar más minutos en el próximo partido.

Un Pirata con ganas de ir al frente es lo que se vio anoche en Alberdi, que volvió a quedar mal parado en un par de contras y que por suerte el visitante falló a la hora de concretarlas. En un torneo cargado de nervios, ganar siempre es lo primero, más allá de que para los líricos puede ser el jugar bien. Pero, para la realidad, los puntos son los que marcan el rumbo en el tan complicado camino del regreso.

Escrito por Mundo D


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