“El fin de lucro no puede ser lo único que mueva a una organización civil”

Jorge Franceschi Presidente de Belgrano. 

La máxima autoridad del club de Alberdi analizó el futuro del Pirata de cara al 2030. Cree más en las asociaciones civiles que en las sociedades anónimas. El año 2020 recién entró en su tercer mes, pero en La Voz miramos mucho más allá y convocamos a distintas personalidades de todos los ambientes para, entre todos, pensar en la Córdoba de 2030.

Con ese objetivo llegó Jorge Franceschi a nuestra Redacción y contó cómo imagina que estará Belgrano dentro de una década. El presidente del club de Alberdi dijo que su sueño es que en la próxima década se pueda llevar a cabo el masterplan que diseñó para la institución y sobre el que dio detalles. “Uno, que trabajó tantos años en el club, piensa que debería completar su plan de infraestructura. Hay que llevar la capacidad del Gigante a 40 mil personas. Y a la parte vieja hay que refuncionalizarla. Además, debemos cumplir el objetivo de tener un complejo habitacional en el predio Armando Valentín Pérez para, de esa manera, ya tener lista la ciudad deportiva, que está desarrollada en un 80 por ciento. Y por último, lo veo a Belgrano en Primera División, más allá de los vaivenes”, contó.

–Nombraste a Pérez, ¿cómo está tu relación con él y cómo imaginás que será en un futuro si vuelve a ser directivo?

–Mi relación con Armando siempre existió y va a existir. Yo no me voy a separar de un tipo que ha sido mentor mío. De un tipo que ha sido muy generoso y sin dudas que si no hubiera sido por su apoyo yo no hubiera sido presidente de Belgrano. Hoy, por distintas situaciones, por errores propios y por otros ajenos, hemos tenido algunas diferencias. Creo que los consensos están sobrevaluados y puede haber diferencias. Yo sé que con el tiempo voy a retomar mi relación con él. Es una relación que va más allá de Belgrano y nos une desde hace muchísimos años.

–¿Qué necesidades hay que empezar a atender hoy para que en 10 años el fútbol cordobés se posicione como potencia?

–Hay algunas cuestiones que son generales. Yo cuando miro hacia adelante, siempre pienso en los objetivos de desarrollo sustentable. Son una serie de metas que primero se plantearon en el 2000 y luego en 2015 se volvieron a redefinir (se llama agenda 2030). Dentro de las cuestiones más importantes, lo que tenemos que tener en cuenta es que todos aquellos que desarrollamos actividades debemos tratar de vincularnos con esos objetivos. Me parece que las instituciones, las asociaciones civiles, tenemos que empezar un trabajo que apunte a eso. Las instituciones tienen que ser sólidas y dar un trabajo de manera decente. Hay que darle espacio a la innovación.

–¿Creés que el modelo actual de gestión de clubes será inviable en un futuro? ¿Muchos terminarán gerenciados?

–Hay distintas bibliotecas. Por eso en la asamblea de 2018 blindamos al club a la posibilidad de que se abra a las sociedades anónimas.

El fin de lucro no puede ser lo único que mueva a una organización civil. Muchas veces dicen que hay instituciones deportivas que no funcionan porque son deficitarias. Pero nunca nadie dice las cantidades de SA que se funden. Son dos bibliotecas, cada uno tiene su mirada, estoy convencido de que una asociación civil bien llevada adelante, como lo son grandes clubes internacionales, puede funcionar. Pero sobre todo por tener un objetivo social. Esa es una parte. La otra es que los socios sean los dueños. Porque si viene gente de afuera que lo maneje al club como una franquicia uno puede perder la identidad. Y un club como Belgrano, cuyo patrimonio más importante es la identidad y que tiene una política de integración al barrio y en la búsqueda de equidad de derechos, no puede salirse de ese camino.

–O sea que si a Belgrano hubiese venido un grupo inversor, como ocurrió con Pachuca en Talleres, vos hubieras tenido tus recaudos antes de dar el sí…

–Yo no lo hubiera dado. Seguramente la masa societaria lo tendría que hacer. Nosotros no lo hemos hecho. Creo que quien invierte en una institución también quiere tener opinión y predicamento. Y eso es difícil. Yo creo en la autogestión. Por eso mismo Belgrano, en la situación que está el país y a pesar de haber perdido la categoría, es sustentable con los recursos genuinos y con las divisiones inferiores. Y tenemos una masa societaria que está segura de su identidad con el club y lo sigue. Y dimos un paso adelante con la innovación y la creación de la tienda República de Alberdi, que antes la franquiciábamos. De tener un canon anual de 500 mil pesos, a facturar 40 millones. El camino es ese. No quiero decir que sea lo único. También hay equipos que como SA funcionan bien.

–¿Y a la Córdoba de 2030 cómo te la imaginás?

–Creo que va a crecer, lo mismo que va a ocurrir con Belgrano. Pero eso va a ocurrir en tanto y en cuanto se respeten esos objetivos de desarrollo sustentable. Es muy importante que todas las sociedades tiendan al hambre cero. Es clave que tengan un respeto por los derechos humanos. La urbanización y el crecimiento tienen que tener una mirada hacia los sectores populares. Creo que Belgrano es como una metáfora de eso que uno espera para adelante: un club popular que había tenido muchos altibajos y que de repente tiene una cancha propia a la altura, un predio deportivo de más de 30 hectáreas y un gran predio social.

–¿Y dónde te ves en 10 años?

–Seguiré ligado a Belgrano de por vida. Al otro día que me vaya como presidente, voy a entrar de voluntario en algún grupo de trabajo. Pero también me veo como el docente que soy, inserto en una educación que pide a gritos modificarse.

Escrito por Mundo D


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