Belgrano y su tradición de remontadas en la recta final

En las campañas de los ascensos, siempre sumó mucho en la recta final.

El paréntesis obligado impuesto por la pandemia es un tiempo propicio para evaluar las posibilidades de los equipos, aun cuando la reanudación del fútbol no sea un tema prioritario ni seguro.

En el caso de Belgrano (27 unidades), cuyo objetivo es la vuelta a Primera, el 10° puesto en un grupo de 16 equipos, a nueve fechas del final, lo tiene lejos de la meta: está a 11 puntos del líder Atlanta (38) y a cinco de Temperley (32), que está cuarto y es el último que se está clasificando al reducido para dirimir el segundo ascenso. ¿Podrá la “B” meterse en la discusión? Parece difícil, pero no sería extraño a juzgar por la evolución de las campañas que, a lo largo de la historia, le permitieron ascender.

Por una empanada. En 1991, a falta de nueve fechas para el final, el Belgrano de Jorge Guyón tenía 39 puntos (se otorgaban dos por partido ganado) y estaba tercero, a tres del puntero Quilmes y a dos del escolta Atlético Tucumán. La “B” obtendría cinco triunfos y cuatro empates (14 puntos más), pero el Tribunal de Disciplina le daría por perdido el partido contra San Martín de Tucumán, que estaba 11 en Alberdi. ¿El motivo? Un espectador le arrojó una empanada al juez de línea Chirinos y el árbitro Javier Castrilli suspendió el juego. Si hubiera terminado ganado ese partido, forzaba una definición por el ascenso directo contra Quilmes. Al final, fueron 13 unidades las que sumó el Pirata en las últimas nueve fechas para llegar a 52 y terminar tercero. Ascendió al ganarle a Banfield la final del reducido por el segundo ascenso.

Maratón de partidos. Para ascender en 1998, la “B” tuvo que disputar 50 partidos. Todo un récord. Por el Grupo B de la fase Campeonato, a falta de nueve partidos para el final y con apenas cinco disputados, Belgrano venía haciendo la “media inglesa” perfecta: tres triunfos en casa y dos empates afuera. El cuadro de Ricardo Rezza terminaría ganando el grupo (27 puntos, producto de siete victorias, seis empates y una derrota) gracias a una mejor diferencia de gol con All Boys (12 a 8) y clasificándose a “la final del siglo”, en la que Talleres (ganador del Grupo A) se impondría por penales después de un triunfo para cada uno. Una vez más, el ascenso llegaría por el reducido, después de dejar en el camino a Banfield y a Aldosivi.

Con un “Fitito”. Una enorme remontada fue la que debió hacer Belgrano, de la mano de Carlos Ramacciotti, para obtener el ascenso de 2006: obtuvo 22 de los últimos 27 puntos (siete victorias, un empate y apenas una derrota) para terminar con 35 unidades en las 19 fechas del Clausura, las mismas que el campeón Nueva Chicago y con idéntica diferencia de gol (+10), aunque con un gol a favor menos (30 a 29). A la final por el ascenso directo fueron el Torito y Godoy Cruz (campeón del Apertura). Pero el Pirata se ganó dos chances de ascenso por haber terminado segundo, detrás del Tomba, en la tabla general (Apertura + Clausura). Después de caer en la definición con Chicago (perdedor de la final por el ascenso directo), sorprendió en la promoción ganándole los dos juegos a Olimpo para volver a ser de Primera.

De la mano del “Ruso”. Bastante similar fue la remontada que consiguió el equipo de Ricardo Zielinski en 2011. El equipo llegó a estar último al cabo de la fecha 13, después de caer en Alberdi 3-2 con Tiro Federal de Rosario. Luis Sosa logró acomodar la marcha en las fechas siguientes, pero el despegue definitivo llegaría con la llegada del “Ruso”, desde la fecha 19ª. En los últimos nueve partidos, el equipo obtuvo cinco triunfos, tres empates y una derrota (18 puntos de 27), con lo que logró asegurarse el tercer puesto (detrás de Atlético de Rafaela y de Unión de Santa Fe) y un lugar en la promoción dos fechas antes del final. Lo que siguió es historia por demás conocida: triunfo y empate contra River para ascender y mandar al Millonario al histórico descenso.

Escrito por Mundo D


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